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LIBROS PATROCINADOS Y PREMIOS FOROLIBRO 2018-2022
– LIBROS PATROCINADOS –
DEL CIELO AZUL: COMPRA – RESEÑA
EL OCTUBRE DE LAS PEQUEÑAS COSAS: COMPRA – RESEÑA
LA CONFESIÓN: COMPRA – RESEÑA
LA ÚLTIMA PALABRA: COMPRA – RESEÑA
OPUS 7: COMPRA – RESEÑA
PINK CADILLAC MAN: COMPRA – RESEÑA
– LIBRO DEL AÑO FOROLIBRO 2023 –
PREMIO EX AEQUO
LOS NIETOS BASTARDOS DE WARHOL: COMPRA – RESEÑA
OCURRIÓ DURANTE LA GUERRA DE LA OREJA DE JENKINS: COMPRA – RESEÑA
– LIBRO DEL AÑO FOROLIBRO 2022 –
¡APÁRTATE, DESCARRIADA!: COMPRA – RESEÑA
ERES LO QUE ESCUCHAS LP1: COMPRA – RESEÑA
MADRID CANELA 1966: COMPRA – RESEÑA
– LIBRO DEL AÑO FOROLIBRO 2021 –
EL RESURRECCIONISTA: COMPRA – RESEÑA
LA DAMA PÁLIDA: COMPRA – RESEÑA
LA PASIÓN DE AMRITA: COMPRA – RESEÑA
TIEMPO ANTES, TIEMPO DESPUÉS: COMPRA – RESEÑA
– LIBRO DEL AÑO FOROLIBRO 2020 –
MAL NACIDO: COMPRA – RESEÑA
PINCELADAS DE HARMONÍA.CON: COMPRA – RESEÑA
ULTRAMARINOS Y COLONIALES: COMPRA – RESEÑA
YLANDRA: TIEMPO DE OSADÍA: COMPRA – RESEÑA
– LIBRO DEL AÑO FOROLIBRO 2019 –
EL PEZ GLOBO: COMPRA – RESEÑA
LA MALA RALEA: COMPRA – RESEÑA
LAS ESTEPAS DE AVOK: COMPRA – RESEÑA
LUCES DE LA HABANA: COMPRA – RESEÑA
– LIBRO DEL AÑO FOROLIBRO 2018 –
BAJO NUESTROS PIES: COMPRA – RESEÑA
BETAMAX: COMPRA – RESEÑA
PERRO LADRANDO A SU AMO: COMPRA – RESEÑA
REMORDIMIENTO: ALMAS PERDIDAS: COMPRA – RESEÑA
RESEÑA: DEL CIELO AZUL – NOEL PÉREZ BREY – VILLA DE INDIANOS, 2025
TÍTULO: DEL CIELO AZUL
AUTOR: NOEL PÉREZ BREY
WEB – FACEBOOK – INSTAGRAM – X
EDITORIAL: VILLA DE INDIANOS – WEB
PÁGINAS: 88.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
Manuel Hidalgo es un antiguo soldado español que vive en Nuevo México. Estamos en 1847 y el país azteca hace años que es un territorio independiente. Allí trata de llevar una vida tranquila pese a la guerra que están librando yanquis y mexicanos. Pero los estadounidenses avanzan hacia el oeste y reclaman la propiedad de su granja. Manuel, que tiene a su mujer enterrada allí, no piensa entregar sus tierras. Y menos a los gringos.
Para defender la granja, sus animales y la memoria de su difunta esposa, se enfrentará a desertores mexicanos, apaches, prestamistas, estadounidenses y cazadores de cabelleras.
Ambientada en los años finales de la guerra entre México y Estados Unidos, en Del cielo azul Noel Pérez reflexiona sobre el robo yanqui de las tierras al norte del río Bravo y el asesinato de aquellos mexicanos que lucharon por defender su territorio.
– AUTOR –

Noel Pérez Brey (Toledo, 1979) es licenciado en ADE y en Filología Hispánica. Elegido como uno de los Talentos 2013 por el diario El País, en la actualidad compagina la escritura con Type Literaria, revista digital especializada en relato corto.
Entre otros galardones, en 2008 obtuvo el Premio de Narrativa Iparragirre. También ha conseguido el tercer premio en el XI Concurso de Relato Breve del Museo Arqueológico de Córdoba (2014) y ha sido finalista en el I Concurso de Relatos Breves Enrique Gallud Jardiel (2016). En 2022 le fue concedido un accésit en el VIII Certamen Sierra de Francia de Relato.
– GUSTARÁ
Por supuesto, a los seguidores y lectores habituales de este autor. Todo lo que encontrarán aquí no baja ni un ápice el nivel e interés de sus anteriores obras. Del cielo azul será del interés de aquellos que encuentran la epicidad en las historias mínimas que puede que pasen desapercibidas al público en general, pero que al lector atento le cautivan. Esta obra es para todos aquellos lectores que en algún momento se han planteado hacer frente al opresor sin temor a las consecuencias. También casará con aquellos que agradecen la certeza narrativa, la frase bien construida, la pasión por el detalle y la generación de atmósferas y sensaciones palpables.
– NO GUSTARÁ
A quienes prefieren obras más anchas, con más diálogos, más cinematográficas o más anfetamínicas. Aquí no estamos ante un thriller que necesite de giros de guion o efectos de CGI, ni de aparataje ampuloso. Tampoco es para un público juvenil que se deja llevar por modas o por lo políticamente correcto. La presente obra está más indicada para lectores de largo recorrido que para aquellos de libro anual de hamaca playera. A pesar de sus menos de cien páginas, su contenido es más disfrutable si se paladea en lugar de leer en diagonal con ansias de saber si el mayordomo es o no finalmente el asesino, o si los amantes terminan por casarse.
– LA FRASE 
«Manuel entornó los ojos al sol. Aunque en Guanajuato pelearon hasta que corrieron litros de sangre por las zanjas y los canalones de las azoteas, sentados de noche alrededor del fuego, fueron los gemidos de los moribundos en las calles lo que le arrugó el alma. Se rascó la cicatriz del muslo. Y, llenándose los pulmones, apuró el cigarrillo. Más allá del humo gris, las mujeres trajinaban con la carne y las pieles, los niños azuzaban a los alacranes con una ramita, el hombre medicina murmuraba sin quitarle ojo y Delgadito quizás olvidaba su cojera amodorrado a la botella de sotol. Manuel rezongó. Le crujieron los riñones. Esperaba que José y Chaco no tuvieran mayores problemas en la granja hasta que él regresara».
– RESEÑA
Toda tipología o género de novelas tiene su propia dificultad intrínseca y particular. Puede ser uno; aunque normalmente son varios los factores que hacen más compleja su elaboración. En un poemario, por ejemplo, la dificultad viene dada por la capacidad del autor para evocar y mostrar sin ser exhaustivo. En una novela de terror, la atmósfera y la sensación de mal cuerpo en el lector son prioritarias. En la fantasía es primordial que la estructura y las reglas del juego estén perfectamente perfiladas y no sean engañosas (ya saben aquello de: si algo no encaja, es que lo hizo un mago). Si consideramos la presente obra como de frontera (que, sacando el encasillamiento de géneros, se podría tratar como un subgénero de novela histórica), ¿dónde reside, a nuestro juicio, la dificultad para que su resultado sea notable? Pues en la descripción de un mundo cambiante, tanto en lo geográfico como en lo íntimo. Las reglas varían, los personajes son susceptibles de transitar por terrenos cenagosos en el plano ético y personal, y su habitual uso del in media res hace que generar un todo cohesionado y resultón sea solo apto para manos avezadas en la tarea narrativa… Y Noel cumple, cumple con creces.
El estado habitual del ser humano es la supervivencia a toda costa. Esto, en el mundo moderno, suele ser sinónimo de agachar el corvejón, procurarse cobijo, agradecer las migajas y seguir caminando. Humillarse para poder vivir otro día. Lo que ocurre es que, en ocasiones, aparece algún verso libre, que bien por inconciencia, bien por haberlo perdido todo, o bien por puro hastío vital, aprieta los dientes y saca los caninos al sol. Para ello no hace falta defender causas enrevesadas ni gozar de la pátina de la noble épica. Simplemente con resistir al opresor o al enemigo, como los valientes galos ante el avance romano o como un manifestante en la plaza de Tiananmen, es suficiente. En la presente novela corta nos encontramos a Manuel, un antiguo soldado retirado, que solo quiere que le dejen vivir tranquilo en su granja, lugar donde está enterrada su mujer. Pero claro, los intereses de unos y de otros le harán apretar los dientes y emplearse a fondo con el hostil invasor. Y es que no tienen que ser grandes epopeyas las que metan en un fregado de aúpa a un individuo. A veces, son las pequeñas cosas las que hacen disparar la confrontación. A John Rambo no le dejaron entrar en un pueblo; a Michael Douglas le denegaron el desayuno que quería y, en Relatos salvajes, el ingeniero bombita desató su ira por un simple asunto burocrático. Cuando la paciencia se acaba o los cables se cruzan, hay individuos que van hasta las últimas consecuencias.
Para algunos, la dignidad está por encima de todas las demás consideraciones. Las convicciones personales, en ocasiones, son más cabezotas que la fuerza bruta. Manuel elige morir con las botas puestas en vez de con el rabo entre las piernas. Poder elegir tus batallas, aunque sea erróneamente, siempre es mejor opción que te las elijan por ti. Cuando tu Colt se convierte en tu mejor amigo y tu perro en tu hermano, el asunto se pone interesante. Y así, con la presión en el cogote, Manuel tirará por la calle de en medio, cerrará acuerdos con extraños compañeros de cama, pondrá todos los huevos en la misma cesta e irá hasta el final, sea este el que sea. Las consecuencias no son importantes cuando la resolución es inquebrantable.
Del cielo azul huele en ocasiones al aura crepuscular de Gran Torino o Sin Perdón de Clint Eastwood. Es una historia mínima que podría llevársela el viento del desierto, si no fuera por su magnetismo, sensibilidad y humanismo. Podría ser realismo mágico, pero es realismo sucio, polvoriento… De costillas vapuleadas, corazones quebrados y esperanzas cercenadas. Un hombre contra el mundo, solo ante el peligro, dueño de su alma pero despojado de su pasado y de su futuro. Un instante fotografiado en una polvareda que se lo llevará todo y que solo dejará ecos de añoranza y nostalgia que el lector deberá digerir como pueda. Esta novela cabalga sola al galope con el horizonte y la mirada siempre puesta en el fatalismo de Thelma & Louis.
Apuntar que, como nota curiosa para seguidores de los movimientos sincrónicos y numerólogos, cabe decir que la presente novela cuenta con 88 páginas. Cifra que significa integridad de un propósito, ética, orden y recogida de lo que se ha sembrado. Al tiempo que el 088 es el teléfono de atención ciudadana en México. También es, en un ámbito más siniestro de anexión por la fuerza y espacio vital, un símbolo que nos retrotrae a la época más oscura de la Europa de los años 30/40. Sea la casualidad o el estoque discreto del autor, la verdad es que nada se le puede criticar a la duración de la presente obra (ya conocen la máxima de Baltasar Gracián). Novela corta, relato largo o flechazo rebelde para aquellos que todavía piensan que existen valores que la fuerza no es capaz de doblegar. Todo en Del cielo azul es notable. En un panorama actual dominado por las trilogías, las enésimas continuaciones y los tochos sobreexplicativos, nos encontramos con una obra que economiza y centra el tiro. Tiene alma de verso y se emplea a fondo con las escenas, las relaciones, la tensión y el dramatismo de lo cotidiano, de lo pequeño, de aquello que no sale en los titulares, pero que encoge el corazón de los afectados.
Con un estilo directo e implacable, va ganando enteros en cada página. Su puesta en escena, la elección del lenguaje empleado, su composición tendente a la descripción y menos al diálogo o la búsqueda de una narrativa eminentemente solitaria, dotan a esta pieza de una lectura imprescindible con más silencios que largas explicaciones. Queda lejos de otras obras de efectos aturdidores y demás propuestas de aquí te pillo, aquí te leo y, si te he leído, no me acuerdo.
A veces, la vida solo te deja ir a la confrontación. Unos se esconden, otros huyen; los menos prefieren caer en el campo de batalla mientras se baten con los leones ante un carroñero coliseo enfervorecido por el aroma a sangre. Hay fronteras que se delinearon con escuadra y cartabón; otras se marcaron a fuego y destrucción.

RESEÑA: PINK CADILLAC MAN – DOMINGO ALBERTO MARTÍNEZ – 2024
TÍTULO: PINK CADILLAC MAN.
AUTOR: DOMINGO ALBERTO MARTÍNEZ
WEB – FACEBOOK – INSTAGRAM – LINKEDIN – YOUTUBE – X
EDITORIAL: WEST INDIES PUBLISHING COMPANY – WEB
PÁGINAS: 406.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
Perder la libertad es como perder el aire; la vida continúa, pero en las horas lentas y pesadas que transcurren en prisión, uno puede verse atrapado en una espiral cada vez más perturbadora. El protagonista de Pink Cadillac Man es Róbinson Sánchez, un cubano condenado por homicidio en una prisión del suroeste de Estados Unidos. Él se declara inocente, aunque, ¿quién no lo haría en su situación?
A partir de este punto de partida, la novela trasciende el género del drama carcelario, volando más alto y más lejos, impulsada tanto por la realidad, como por el deseo, como por las pesadillas. Los recuerdos de Sonny son tan vívidos como la presencia de los otros presos, criminales de la peor calaña, charlatanes y asesinos, drogadictos sin nobleza ni heroísmo lastrados por las circunstancias. Es el caso de Wilbur, el bueno del viejo Wilbur, a quien se le agrieta el alma en esquirlas de blues; de Franks, el indio; o de los chicanos, don Rafael y el Tino Seisdedos, que planean fugarse. Junto a ellos, los guardias: aburridos y violentos como domadores en la jaula de las fieras.
El día a día en la Penitenciaría Federal de Alta Seguridad de El Secadero está retratado con la crudeza de un Edward Bunker; otras veces, la narración se remansa, se vuelve reflexiva y sobria como los cuadernos entre rejas de Antonio Gramsci. Una alternancia entre brutalidad e introspección que permite al lector adentrarse tanto en la realidad física de la cárcel como en la profundidad psicológica de sus personajes.
– AUTOR –

Domingo Alberto Martínez (Zaragoza, 1977) es autor de dos novelas: Las ruinas blancas (premio Santa Isabel de Aragón, reina de Portugal, convocado por la Diputación de Zaragoza) y la presente Pink Cadillac Man (premio Alfonso Sancho Sáez del Ayuntamiento de Jaén). Colaborador habitual de revistas digitales y páginas web de literatura (Mercurio, Zenda, Plaza Nueva, Wall Street International o The Barcelona Review, entre otras), sus obras han sido premiadas en más de setenta certámenes de cuento, microrrelato y novela. Sus textos breves están recogidos en las antologías Un ciervo en la carretera (finalista del premio Setenil a mejor libro de relatos publicado en España) y Esto no es una novela, editado también por West Indies.
– GUSTARÁ
A los buscones de librería. Para aquellos que se interesan por formas distintas de narrar y de abordar las categorías de las novelas de ficción. Pink Cadillac Man se acoplará a los gustos de aquellos a los que les atrae que les abofeteen con propuestas tangenciales al escaparatismo imperante. A los amantes de posos, trazas y capas de contenido diverso, erudito, evocador, introspectivo y macerado con una buena coctelera. A los que no casan con las modas de leer en diagonal en una carrera frenética para averiguar quién es el malo y si el bueno sobrevive. A los que aprecian a los novelistas que despliegan su bagaje cultural para devolver con creces el PVP de su adquisición.
– NO GUSTARÁ
A los del aquí te pillo, aquí te mato. A todos aquellos lectores que priman la acción frenética y cinematográfica por encima de la narración coral que engrandece a los personajes, los dota de vida y de personalidad. No será la lectura ideal de los que esperan un túnel escondido tras el póster de Rita Hayworth. A los amantes de los lineales de superventas. A todos aquellos que el nudo de toda narración se les atraganta. A los que prefieren no entretenerse en personajes secundarios y sus razonamientos reflexivos. A los lectores ocasionales que prefieren géneros cerrados y obras prefabricadas tocadas con la varita mágica del editor comercial de turno.
– LA FRASE 
«El miedo no está en el Reglamento y aun así se siente a diario. Le tienes miedo a tu compañero de jaula, un panchito de Los Aztecas que te dijo ponte linda, bonita, que esta noche vas a ser mi putita. Le tienes miedo a los bolígrafos con hojas de afeitar y a los peines afilados, a que alguien de repente te hinque uno en las costillas, y al indio pendejo que te colgó la X cuando le cagaste la madre. Le tienes miedo a que tu chico te descarríe por los malos influjos y no quiera seguir el estudio, y llamas cada día tu suegra, que es la que se encarga de él, para ver cómo le fue, y al chico le escribes carta tras carta explicándole la cosa y rogándole, por favor, que no siga tus pasos».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar, Pink Cadillac Man, de Domingo Alberto Martínez. En la cabeza nos pasan varias formas de acometer el principio de esta reseña, y puede que ninguna consiga reflejar lo que aquí tenemos sobre el escritorio. Escribir es difícil y complejo, pero también lo es, en ocasiones, realizar una mirada crítica a lo que pasa día a día por nuestras manos en distintos formatos culturales. El sesgo de conocimiento, los gustos personales, los distintos momentos vitales, todo se junta para hacernos dudar hasta de nosotros mismos. Los hay, algunos, como Carlos Boyero, que tienen las ideas muy claras en la crítica. Los demás, vadeamos los ríos caudalosos de la cultura entre obras de arte y diseños marketinianos de influencers motivados. Triste es creer haberlo visto todo, pero más triste es ser testigo del tiempo que se escapa entre eslóganes, anuncios y contenido falto de algún tipo de rigor o enjundia… Y, de repente, ¡Chas! y aparece a tu lado, alejado del escaparatismo deslumbrante de La casa del libro, una novela de cielo aguamarina y pavimento rosa chicle que ¡hay que joderse!, está muy bien escrita y narrada (además de editada y maquetada). Conceptos que no siempre son coincidentes. ¿Y esto qué significa?, pues que Domingo Alberto Martínez ha ejecutado una obra que cumple la formalidad literaria que se le exige a toda novela que a la postre acaba siendo interesante, al tiempo que forja una narración coral de compleja maestría. Hay que tener una base de datos muy bien amueblada para parir este cruce de caminos en donde un puñado de almas castigadas están condenadas a compartir sus efluvios.
Esta novela tiene muchos hallazgos. Nosotros nos centraremos en algunos y dejaremos que el respetable disfrute de otros tantos. A veces se utiliza el término valentía de manera impropia, en lo que nos ocupa cuando se indica que tal o cual autor es valiente por escribir tal o cual contenido, pero hoy en día, donde se puede decir de todo por cualquier canal, la valentía ha caído en desgracia. Lo que sí se podría etiquetar como «valiente» es cuando un autor se deja el pellejo en el sillón de escribir conociendo lo que por moda o coyuntura temporal gusta en el mercado, pero prefiere tirar por unos senderos secundarios que probablemente le alejen del bestsellerismo de hacer caja. Todo autor conoce, en mayor o menor medida, por dónde andan los tiros de la narrativa contemporánea y solo la minoría prefiere bogar por senderos menos pisados en los que puede que no le acompañen las masas, pero donde sí haga buenas migas con los que se le unan.
Ya desde la aparición del protagonista bautizado como Robinson, parece que el autor deja claras sus intenciones de aislar a dicho personaje en una ínsula Barataria, entre la realidad y la ficción. Un lugar perdido del mundo, aunque compartido por un buen puñado de Viernes y caníbales de tiempo, patio de los pasos perdidos, espíritus reformatorios, ansiosos de rehabilitación redentora y almas pérdidas. Domingo Alberto Martínez no solo muestra lo que es habitual en toda novela/película de tono carcelario, que es el tópico de la condena injusta y una huida plagada de suspense. Sí es cierto que en algunas obras se incide en el nudo de la acción, donde aparecen una serie de personajes secundarios que, a la postre, empujan o participan en la escapada final y en la ansiada libertad. Aquí el autor, más allá de la épica de Ulises en Troya y del ajuste de cuentas de su llegada a Ítaca, nos ofrece pormenorizadamente todos los capítulos intermedios, aquellos en los que los personajes secundarios se alzan en protagonistas. En el caso que nos ocupa, la Penitenciaria Federal de Alta Seguridad de El Secadero está llena de Polifemos, Lestrigones y Sirenos. Y es que, como bien saben los productores de los programas de telerrealidad (o telebasura) tipo Gran Hermano, Supervivientes, etc, solo tienen que colocar en una situación de encierro a una serie de personas, cada una de su padre y de su madre, para que empiecen las tiranteces al principio, las cuchilladas al final.
Pink Cadillac Man está más cerca de En el nombre del padre (Jim Sheridan, 1993) que de Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994). Más cerca de El Marginal (Sebastián Ortega, 2016) que de Prison Break (Paul Scheuring, 2005). El Edmond Dantes de esta aventura no cuenta con el Abate Faria para llorar en su hombro. En Pink Cadillac Man se viene llorado de casa. El tiempo se detiene en un día infinito en el que la esperanza es lo primero que se pierde y los sinsabores se agolpan en un lugar dejado de la mano de todos los dioses. En esta prisión no se salva nadie. Los presos hacen lo que pueden para pasar los días interminables y es, precisamente, en esos momentos, cuando el humor negro, la desidia ácida de la vida, el recuerdo de los tiempos pasados y el repaso de los estados mentales de cada elemento enclaustrado nos llevan a ser testigos de una analítica pormenorizada del hombre. Cuando se tienen todos los sentidos en pausa y un tiempo infinito para mirarse el ombligo, surgen momentos y acontecimientos que en libertad serían imposibles. Las confidencias y la desnudez del alma se muestran ante desconocidos que con el tiempo te conocen más que una madre. No hay nada que ocultar cuando se convive estrechamente con la desesperanza, las malas decisiones y el sentido trágico de la vida. Por todo esto, el lector podrá comprobar la fuerza de los personajes secundarios. Todos ellos tiran los dados del juego circular de la rata. Todos ellos están institucionalizados: los presos y los cuidadores tienen que acabar llegando a un pacto de no agresión, ya que todos son parte de la misma tragicomedia implantada por los poderes que duermen en camas con edredones de plumas y pasean sus decisiones por nobles despachos enmoquetados. Todo un Crimen y castigo de aquel que sabe que quien la hace la paga y que el perdón no es suficiente para liberarse de las cadenas del sistema. ¿El criminal nace o se hace?, ¿es suficiente con estar en el momento y lugar poco indicado?, ¿tener un buen abogado te salva el culo?, ¿los hijos de los ricos pasan las mismas penurias que los de los pobres?
Y con todo, dentro de este barrizal hediondo y purulento, se abre la ironía, el humor, el «total: de algo nos tenemos que morir». La alternancia de momentos depresivos con otros de celebración vital se conjuga en una suerte de gran teatro del mundo donde hay algo de La Colmena de Cela y de Luces de Bohemia de Valle-Inclán. También hay picaresca, aquella que sirve para poner el culo a salvo, aunque sea para ver amanecer un día más. En Pink Cadillac Man prima la introspección sobre la acción narrativa. Unas veces con briosos diálogos, otras con largas descripciones del statu quo del penal, la construcción de la presente novela refleja una mirada tressesenta a todo lo que acontece detrás de los muros, mientras, por supuesto, el mundo sigue girando fuera. La vida monacal saca sentimientos y acciones que nunca serían posibles en libertad. Domingo Alberto Martínez refleja un submundo donde las reglas del continuo espacio-tiempo se paralizan para que sus personajes blandan sus armas romas en forma de miradas anhelantes que buscan el sentido de la muerte en vida.
Las historias intercaladas dentro de este drama con aire quijotesco airean a personajes que deberían permanecer en la ficción, pero que, para suerte de unos y desgracia de otros, seguramente se estén pudriendo detrás de los muros de innumerables instituciones penitenciarias en estos momentos. Nunca nadie está a salvo de acabar un día con las alas cortadas para tener que reinventarse como personaje de un mundo de bolsillo abandonado a su suerte. Aquí es donde el autor indaga con su pluma de manera notable. Cuando te parten el alma, ¿qué brota de la herida?

LA ÚLTIMA PALABRA – JUANFRAN G. MOLINA – AVANT EDITORIAL, 2023.
TÍTULO: LA ÚLTIMA PALABRA (TRAVESÍA HACIA LO DESCONOCIDO).
AUTOR: JUANFRAN G. MOLINA – INSTAGRAM – X – TIKTOK – LINKEDIN – FACEBOOK
EDITORIAL: AVANT EDITORIAL, 2023 – WEB
PÁGINAS: 208.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
En una era donde la Tierra se tambalea al borde del colapso climático y la desesperación por los recursos, surge Eva, una comandante decidida. Enfrentando desafíos inimaginables, se erige como un faro de coraje para la humanidad, al mando de una misión sin precedentes hacia mundos desconocidos. Con la fuerza de la tecnología antimateria como su escudo e impulsada por la sed de lo inexplorable, Eva nos invita a ser testigos del alba de una nueva era. Síguenos en una odisea interestelar que podría redefinir nuestro lugar en el universo. ¿Estás listo para ser parte del viaje que abrirá nuevos horizontes a la humanidad?
– AUTOR –

Inquebrantable amante de la lectura desde sus primeros años, combina su formación en ingeniería y su recorrido profesional en el campo de la consultoría y la aviación, con su fascinación por la literatura, abrazando con fervor la ciencia ficción sin desdeñar otros géneros como la filosofía. Ahora, da rienda suelta a su creatividad con su novela La Última Palabra: Travesía hacia lo desconocido, cautivándonos con una historia que nos transporta y deja una huella indeleble en nuestras mentes.
– GUSTARÁ
Ideal para los lectores del género de ciencia ficción en cualquiera de sus vertientes. La última palabra es una lectura ideal para todos aquellos que se plantean las preguntas eternas y clásicas de la humanidad y quieren ver cómo sigue habiendo autores que se implican en intentar darles forma de reflexión. La presente novela, por su extensión y contenido, se amoldará perfectamente también a los lectores casuales del género que suelen huir del mismo por sus planteamientos, en ocasiones, complejos, enrevesados y eminentemente filosóficos. Los que no casan con correrías aceleradas y sinsentidos varios en los que vale todo, también hallarán aquí un buen vehículo a degustar.
– NO GUSTARÁ
A los que el género de ciencia ficción no les dice mucho y prefieren embarcarse en mundos más tangibles y reales. A aquellos que viven con devoción los viajes espaciales de los más grandes autores encumbrados del género notarán aquí que la densidad, complejidad y cientificismo académico detallista de aquellos se queda lejos de las pretensiones de la presente obra. Aunque con la presente narración no habría especial problema para llevarla a una trilogía y, por lo tanto, revestirla de mayor profundidad, sus apenas 200 páginas, muy bien entretejidas, llegan hasta donde llegan. De la premisa a su conclusión queda todo dicho. Las comparaciones con los grandes, creemos que serían injustas.
– LA FRASE
«Le recuerda algo que en su momento ya había estudiado. Dentro de la filosofía de tradición greco-romana, Plotino en el siglo III, describía un concepto compatible con el de Advaita, que él llamaba «Lo Uno», describiéndolo como la unidad, lo más grande. Hasta tal punto que a veces Plotino lo denominaba como Dios, único, infinito, como principio y última realidad».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar La última palabra (Travesía hacia lo desconocido). Una Space Ópera en la que Eva (con nombre de la primera mujer bíblica) se enfrenta al mayor desafío de la humanidad: su propia supervivencia como especie. Aunque lo hemos visto en numerosas ocasiones, tanto en el cine como en la literatura, nunca es mal momento para enfrentarnos a nuestra finitud y pequeñez en un vasto universo plagado de incógnitas de un lado, y de posibilidades de otro. Desde la perspectiva más científica, hasta la imaginación más distópica, el género de anticipación o ciencia ficción recorre nuestros propios miedos, anhelos y naturaleza efímera.
La última palabra se une a una larga tradición literaria para salvar la Tierra o bien, para adentrarnos en el profundo conocimiento del Cosmos. Obras tales como 2001: una odisea espacial de Arthur C. Clarke, Fundación, de Isaac Asimov (En concreto Los límites de Fundación con el concepto de Gaia), Marte rojo, de Kim Stanley Robinson, La tierra fragmentada, de N.K. Jemisin, La tierra errante, de Liu Cixin, Proyecto Hail Mary, de Andy Weir… Sin olvidar la mayor oda a la ciencia ficción medioambiental de Dune (Frank Herbert). En el plano cinematográfico también tenemos grandes ejemplos de una partida hacia algo mejor en: IO (Jonathan Helpert, 2019), Interestelar (Christopher Nolan, 2014), Passengers (Morten Tyldum, 2016), WallE (Andrew Stanton, 2008), Oblivion (Joseph Kosinski, 2013) o Elysium (Neill Blomkamp, 2013) entre otras muchas. Este éxodo, esta búsqueda por la supervivencia en un mundo que hemos saqueado, diezmado y rapiñado en todos los frentes y tipos de recursos, es la premisa principal de la acción y la reflexión de la presente obra. Un mundo que estaría mejor sin nosotros es, en ocasiones, la única conclusión posible ante tal desidia personal y gubernamental por nuestro hogar. La terraformación parece un horizonte cada vez más cercano.
A partir de esta premisa, cada autor tiende a proponer situaciones distintas, bien de acción, o bien más reflexivas/filosóficas, incluso los más científicos buscan ahondar en asuntos más tecnológicos y procedimentales. Para todos ellos hay lectores. Están los que entienden la ciencia ficción desde la óptica reposaba y reflexiva y gozan con los últimos quince minutos lisérgicos de 2001, mientras que otros prefieren que la teniente Ripley recorra los entresijos de la Nostromo huyendo de un Xenomorfo. ¿Qué tenemos entonces aquí entre manos?, ¿cuál es el tono y la fórmula de la presente obra? En toda novela de ciencia ficción espacial, al menos, lo que pide el lector es una premisa clara y un desarrollo en consonancia. Puede que haya más o menos aparataje descriptivo y justificativo acerca del desarrollo de los hechos, pero, en cualquier caso, todo debe ser comprensible. Que esté más o menos pegado a la realidad entraría en un segundo plano, siempre que el armazón de la narrativa tenga un sentido ficcional, rotundo y estructurado. Ante la presencia del diluvio universal, Eva, nuestra protagonista, no tendrá más remedio que partir en su futurista Arca, como una de las últimas esperanzas de la humanidad. JuanFran G. Molina da consistencia a la narración con los apuntes descriptivos que son la base de la estructura de la obra. El lector podrá sentir el viaje en solitario de la protagonista con profusa entremezcla de datos, mediciones, jerga técnica y aparataje científico para que se pueda poner en posición y entrar de lleno en una singladura sideral con aroma a Julio Verne. El autor, en este aspecto, hace mucho más énfasis en dotar al relato de una carga sensitiva, introspectiva y solitaria, en lugar de abrir el abanico de la conversación, el calor del grupo y los momentos de mayor asueto. Esta soledad recuerda a la de Matt Damon en The Martian (Ridley Scott, 2015), que no deja de ser la actualización del mito de Robinson Crusoe de Daniel Defoe.
Y, como todo relato que se precie, llegará el cambio de tercio, el toque de atención, el momento del contacto en el que Eva se replanteará todo su esfuerzo, toda su disciplina y todo el sentido de su responsabilidad para con los que confiaron en ella para tender un cordón umbilical con el futuro de la humanidad. Llegados a este momento, la sombra de Carl Sagan será alargada…, pero aquí hay que dejarlo para no adelantar acontecimientos al atento lector. Sí podemos decir que es una secuencia en la que la cultura popular se pone en primer plano. Es muy interesante atravesar obras y piezas fundamentales de la cultura humana justo cuando su paralelismo real sale reforzado en la propia narración. Todo lo que ha estado callado y, en un segundo plano, pasa al primero. El lector no se quedará huérfano de explicaciones, reflexiones, comparaciones culturales y exposiciones éticas del porvenir, la complejidad de la toma de decisiones y la determinación de querer progresar pese a los límites técnicos y humanos.
La última palabra (que tal vez pudiera ser la primera) es una obra que se suma al ya nutrido plantel del viaje definitivo de la humanidad. El viaje hacia las estrellas. La vastedad interestelar nos empequeñece y nos hace replantearnos todo nuestro sistema de creencias. No es una simple exploración, es la exigencia humana de intentar saber para qué sufrimos y para qué soñamos. En definitiva, ¿para qué nos levantamos cada mañana? La arquitectura de nuestros anhelos siempre mira a la frontera oscura de encima de nuestras cabezas. Muchos han sido los exploradores que en el pasado han cartografiado hasta el último punto del globo terráqueo; ahora es momento de tomar nuevas rutas de expansión. Sea con Rama, con Dios, o con la decepción de la soledad, el ser humano siempre querrá saber qué hay detrás de la siguiente colina, aunque le cueste la vida la ascensión. Ante tal grandeza, el autor nos entrega su personal propuesta de viaje sin retorno. Trabajado y documentado, pero sin la carga más compleja y técnica que caracteriza a otros autores, La última palabra sigue los pasos de la mirada en el espejo de la primera mujer que se carga la mochila del futuro de la humanidad. De su conformismo o de su valentía dependerá dar un pequeño paso en su vida, pero cruzar un abismo de desconocimiento para la humanidad.

RESEÑA: EL OCTUBRE DE LAS PEQUEÑAS COSAS – FERNANDO SÁNCHEZ-BALLESTEROS, 2025
TÍTULO: EL OCTUBRE DE LAS PEQUEÑAS COSAS.
AUTOR: FERNANDO SÁNCHEZ-BALLESTEROS – YOUTUBE – GOODREADS
EDITORIAL:AUTOEDICIÓN, 2025 – WEB
PÁGINAS: 273.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
¿Qué harías tú si recibieses un paquete con un dedo amputado y te invitasen a participar en uno de los casos policiales más impactantes de los últimos tiempos? Gael, un librero soriano jubilado, lector voraz y obstinado soñador, decidió no dejar escapar su oportunidad y embarcarse en esta trepidante aventura. Acompañado de Hana, una joven y reconocida periodista, intentará resolver un caso repleto de enigmas, misterios, momentos de acción y, sobre todo, de mucho mucho humor. Todo ello aderezado con una buena dosis de literatura, cine, series y música. Esta es la tercera novela del autor de Arai no es nombre de perro —novela finalista del XXXVI Premio Literario Felipe Trigo— y La Colina del Inglés. En esta nueva entrega disfrutarás de una lectura con un discurso sencillo, irónico y sin hechos grandilocuentes que logrará que te replantees tus principios y valores morales porque, a veces, la justicia es de todo menos justa.
– AUTOR –

Fernando Sánchez-Ballesteros Gil (Soria, 1972). Estudió la Diplomatura de Biblioteconomía y Documentación en la Universidad Complutense de Madrid y la Licenciatura de Documentación en la Universidad de Alcalá de Henares. Ha trabajado durante más de veinte años como documentalista y bibliotecario, combinando esta profesión con su faceta de escritor. En 2017 escribe su primera novela: «Arai no es nombre de perro», una historia intimista de gran originalidad, que consiguió ser finalista del XXXVI Premio Literario Felipe Trigo. En 2020 publica su segunda novela: «La Colina del Inglés», un evocador relato sobre el poder de la amistad. En 2025 sale a la venta su tercer libro: «El octubre de las pequeñas cosas», una trepidante novela negra aderezada con mucho humor.
– GUSTARÁ
El octubre de las pequeñas cosas es la lectura ideal para todos aquellos amantes de las novelas ligeras, sencillas, que no se andan con rodeos y que, en última instancia, entretienen. Tanto por el trasfondo, como por el tipo de correrías que se suceden, la presente novela gustará a todos aquellos amantes del thriller y del misterio que no se quieren perder en subtramas complejas con un gran elenco de personajes secundarios, ni en abultadas escenas descriptivas, reflexivas u oníricas. Tal y como lo plantea el autor, la presente obra se hace de fácil lectura para todo tipo de público adulto amante de los juegos de pistas y puzles macabros.
– NO GUSTARÁ
No será la lectura ideal para aquellos amantes de la novela negra o de suspense que prefieran una trama más armada y compleja con una densidad mayor de personajes, escenarios y tramas. Tampoco será la novela preferida de aquellos amantes de los crímenes, sin nada de sangre ni descripción cruenta alguna (cozy que lo llaman ahora). A los lectores que les saque de la lectura las numerosas referencias cinéfilas, literarias y musicales de una novela, ya que en la presente les advertimos que tienen buena dosis de ello.
– LA FRASE
«El sistema ha fallado. Vivimos en una época oscura en la que los derechos individuales se vulneran y se restringen continuamente. Hemos perdido la confianza en las instituciones que nos gobiernan y, si el Estado es incapaz de garantizar la seguridad de la población, pierde por completo su legitimidad. Es momento de que cada individuo se arrogue el derecho a ejercer el uso legítimo de la violencia que hasta ahora monopolizaba el estado. La ley tiene que avanzar al mismo ritmo que la sociedad».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: El octubre de las pequeñas cosas. Una novela de intriga sin un excesivo aparato de afectación ni de epicidad originario de otras latitudes. Nos encontramos ante una obra que, sin pretenderlo, cala e interesa en el lector, sin adentrarse en complejas maquinaciones, subtramas laberínticas, casquería nórdica, ni giros excesivamente rocambolescos. Va a al turrón desde sus primeras páginas. De hecho, el conflicto estalla y estamos en la página trece —Stephen King hubiera utilizado algo más de cien para ponernos en situación—. Es ya en estas primeras páginas donde se establece el tono y la forma de lo que nos va a narrar el autor. Desde el inicio ya tenemos referencias a George R.R. Martin, al mencionado King, a Remington Steele, a Philip Marlowe, a Sherlock Holmes o a la prolífica Agatha Christie. Se inicia el viaje con el cliché de un dedo amputado y el del inicio de un viaje hacia lo desconocido. El autor busca la complicidad, la accesibilidad y el cartel de todos los públicos. En El octubre de las pequeñas cosas, todos los lectores son bienvenidos y más siendo el protagonista un crepuscular librero que, por necesidades del guion, debe alejarse de lo que más quiere: los libros, la cultura y el compartir historias y tramas con quien quiera escucharle.
Como un juego de pistas, una llevará a la otra, hasta un punto de no retorno en el que los personajes estarán tan hasta el cuello que la única solución será seguir hacia delante, ya que no existe la opción de volverse atrás. Comenzará así la estrategia en la que varios peones de toda condición deben unir sus fuerzas para descubrir el misterio que está detrás. Un alma de Jigsaw quiere jugar con ellos, y los protagonistas se dejan ser jugados para deleite del lector. Se juntarán el periodismo con aquel que tiene, a lo Alonso Quijano, demasiados pájaros en la cabeza como para centrarse en la realidad, cuando es precisamente la ficción de lo que ha estado bebiendo durante toda su vida. Realidad urbana, frente a la fantasía rural, unen fuerzas para averiguar qué les ha atado a tal rocambolesca situación. La falta de profesionalidad y experiencia hace que de la suma de fuerzas salten chispas. Es curioso cómo por los personajes, las situaciones y demás elementos de la narrativa nos evoca en parte a la grandiosa aventura gráfica, Broken Sword: La leyenda de los templarios de Revolution Software.
Comenzará entonces un viaje físico al mismo tiempo que introspectivo y de final incierto, pero de alto interés para el lector. Estamos lejos de los sabuesos clásicos metomentodos. Aquí caminamos más cerca del Jack Ryan de Juego de patriotas. Un ciudadano normal en apuros que tendrá que espabilar con sus habilidades de andar por casa ante situaciones que, en circunstancias normales, le superarían por mucho. La pareja protagonista pondrá todo su empeño en desentrañar las claves de la Justicia Poética a la que enfrentan. Una mezcla de ideales utópicos, V de vendetta, códigos morales de Bruce Wayne, acción implacable a lo Clint Eastwood o Charles Bronson y las correrías de McClane y Zeus por Nueva York en Jungla de cristal III (ya saben aquello de: Simon dice…). Cuando los resortes de la justicia no son suficientes, comienzan los distintos estratos de justicia de propia mano. El dilema moral es, por lo menos, digno de debate. Llegar donde no llegan los cauces normativos administrativos es o no justificable. ¿El fin justifica los medios?, ¿todos los fines?, ¿con todos los medios? Es por este tipo de cuestiones por las que la novela se revela como un vehículo del gato y el ratón, mientras se exponen los distintos códigos de conducta cuando las circunstancias ahogan.
Ambos protagonistas pondrán en común sus conocimientos, que en un principio podrían parecer banales, para continuar por un sendero de pistas y desciframientos. Un itinerario nacional e internacional mientras van intentando engarzar sus distintos caracteres en una unión temporal para tratar de desentrañar un mal que les acosa y que no va a permitir soltarlos hasta que se cumplan sus propósitos. Así las cosas, todo se precipitará en un último tercio de lectura de infarto, donde los sospechosos y las pesquisas del lector se irán acumulando. Ya lo decía Hannibal Smith: «Me encanta que los planes salgan bien». Aquí puede que salgan o que no salgan. En ambos casos, el dilema en torno al cómo reaccionar y al mirar o no hacia otro lado, mientras cerca de uno ocurren ciertos hechos luctuosos, se encuentra siempre en el centro de la narración.
El octubre de las pequeñas cosas centra el tiro en una trama recta, ordenaba, sin estridencias ni pasajes farragosos o complejos. Va a lo que va y lo sabe. El disparadero salta en las primeras páginas y, a partir de ahí, todo es una celebración de un juego endiablado que bebe de las grandes referencias del género, como bien podrían ser las anfetamínicas correrías de Robert Langdon o de Nicholas Van Orton. La presente novela saca de la mal llamada zona de confort a un par de ciudadanos anónimos y los catapulta a una serie de peripecias y aventuras que ni en sus sueños más enrevesados se podrían haber visto envueltos. Dos formas de entender la vida, dos complementos para indagar y desentrañar un reto de colosales repercusiones mediáticas y criminológicas. Todo ello de una manera directa, sin estridencias, con puzles ingeniosos y correrías por doquier.
Al final, en la vida, hay asuntos que se nos van de las manos (o de los dedos).

RESEÑA: LA CONFESIÓN – LUIS PRAT – EDICIONES OBLICUAS, 2025
TÍTULO: LA CONFESIÓN.
AUTOR: LUIS PRAT – INSTAGRAM
EDITORIAL: EDICIONES OBLICUAS – WEB
PÁGINAS: 260.
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– SINOPSIS –
La confesión aborda el drama de las heridas producidas a causa del maltrato psicológico, de la facilidad con que se expanden y contagian, y de lo difícil que es superar el trauma que ocasionan. La narración se extiende desde 1941 hasta 2001, pero focaliza el nudo de su trama en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, los años sesenta del franquismo, y el inicio del nuevo milenio, siempre en un contexto histórico preciso: el Tercer Reich, el régimen franquista y la democracia española. La relación de los dos protagonistas (el conde Wilfred von Tyremberg y su enfermera Mina Lozano) revierte en una dimensión claramente histórica y sociológica, destacando, por otro lado, que la misma voz narrativa no es inmune a la temática que desarrolla argumentalmente.
– AUTOR –

Luis Prat (Barcelona, 1962) es Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona (UB), y ha sido docente de los estudios de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), así como en el Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña (CECC). Ha colaborado en diversas revistas y libros colectivos, y ejercido la traducción. También figura como director y guionista de documentales, y su breve trayectoria de videocreación, muy vinculada a su tesis doctoral, ha cosechado más de un premio en festivales internacionales. En 2022 publicó su primera novela, Clandestinos (Íbera Ediciones).
– GUSTARÁ
A aquellos lectores que prefieren la pausa al atropello y la descripción a la acción frenética. La confesión es para aquellos lectores que disfrutan con un argumentario sólidamente armado y con profundidad histórica y sentimental. Tenemos delante una novela en la que el fondo y la forma coinciden en una voz única que retrotrae al lector a una época convulsa que hay que explicar y exponer para orgullo de algunos y vergüenza de otros.
– NO GUSTARÁ
A los seguidores de la novela histórica de alto ritmo narrativo, giros insospechados en cada capítulo y velocidad endiablada. La confesión navega con calma para exponer toda su capacidad de envoltura, lo que puede llegar a desligar o a aburrir a un determinado tipo de lector. Tampoco será la lectura ideal para aquellos que prefieren voces narrativas más actuales, diálogos más urbanos y contemporáneos y más carnaza gráfica en ciertos momentos.
– LA FRASE 
«Hoy el conde se ha despertado con muy mal pie, literal y figuradamente. Con agudas punzadas cerca de la ingle derecha, y el carácter de nuevo agriado. Aun así, su enojo es contenido. Solo refunfuña en voz baja, y apenas entiende sus maldiciones. Le duele sobre todo si se mueve. Mirna cree que puede ser más grave de lo que parece, habida cuenta de la poca sensibilidad que tiene en las piernas. Le ha aplicado un ungüento a primera hora, pero no ha querido darle ningún calmante fuerte hasta que el masajista le eche una ojeada, y el conde ha accedido».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar La Confesión, de Luis Prat. Un drama histórico de corte clásico donde predomina la explicación pormenorizada sobre los diálogos. La presente obra profundiza en los hechos históricos que tambalearon toda Europa a mediados del siglo XX. El autor indaga, expone y desarrolla toda una trama de raíces muy bien documentadas. Hechos, personajes, ambientes y atmósferas se funden en esta narración para contextualizar la motivación de personajes marcados por la guerra, la política y los más puros sentimientos de supervivencia y superación ante los embates de la vida. De hecho, la primera parte de la novela es una exposición quirúrgica y detallada de la vida y orígenes de una familia y, en concreto, de dos de sus miembros más emblemáticos. Gracias a esta profusa introducción, el lector conseguirá entrar en una época pretérita en la que una serie de acontecimientos atan a sus personajes a un camino sin retorno hacia su madurez y responsabilidad. El autor emplea una pormenorizada finura descriptiva para que nos adentremos en el ocaso de una época y en el nacimiento de otra, no sin antes ser testigos de las consecuencias de las heridas que se arrastran en la vida y de los tortuosos caminos que se toman para apaciguarlas.
A partir de ahí, nos introduciremos en una suerte de diario médico y costumbrista sobre las rutinas que llevan a unos personajes a cuidar y a dejarse cuidar en unas condiciones cambiantes y, en ocasiones, desasosegantes. Un diario en el que empiezan a aparecer ciertos enigmas que atañen a algunos de los personajes. Existen cambios profundos de comportamiento con la salida a la luz de informaciones comprometedoras. Son momentos en los que las tareas diarias de un grupo de sirvientes y cuidadores se entremezclan con una serie de intereses muy particulares en los que, al final, por uno u otro motivo, todos se ven arrastrados. El autor relata y articula estos momentos con el tacto, la sensibilidad y la voz propia de unos personajes que afloran unos intereses complejos, a veces contrapuestos. Una forja de alianzas y estrategias para salirse cada uno con la suya en pos de un objetivo final, salvando las barreras que el momento, las costumbres y la inteligencia egoísta ponen en su contra. Habrá tiempo para el cambio de pareceres y para el enamoramiento, correspondido o no (eso tendrá que averiguarlo el lector). Un juego de deseos ocultos y latentes pasiones pugnará por salir. Mientras tanto, el aparato médico sigue su rumbo prominente. La relación entre la salud, la enfermedad, el carácter y el amor es una pieza esencial de esta obra.
La confesión trata con mimo y sensibilidad todo lo relacionado con los cuidados, tanto desde la óptica física como desde la psicológica. Hay momentos que nos recuerdan a El paciente inglés (Anthony Minghella, 1997). La estrecha línea entre la vida y la muerte queda muy bien reflejada en la presente narración. También, por supuesto, las repercusiones de la segunda son muy valorables al estar vinculadas por un nutrido grupo de personas atadas por el destino del enfermo. De esta manera, la presente obra ejemplifica muy bien la máxima de que, al final, nadie es imprescindible. Todos estamos al arbitrio de los que vienen después y, aunque todo se quiera dejar atado y bien atado, las diferentes sensibilidades e intereses son capaces de modificar cualquier plan, aunque este haya sido desarrollado con meticulosidad. En La confesión nos encontraremos la buena y la mala fe en torno a los círculos de poder, el músculo económico, los títulos hereditarios y los recursos más insospechados en tiempos revueltos.
La forma de diario con la que el autor ha ideado la presente obra le permite jugar con el lector, romper la cuarta pared y hablarle directamente a él. De esta manera podemos comprender la ingente tarea que este desarrolla en la forma de compilar toda la información, resaltar las partes más importantes y generar una narración inteligible y digerible para sus lectores, a pesar de la complejidad de la trama y del dispar interés de las motivaciones de los personajes.
Por supuesto, llegará el momento del secreto, para algunos inconfesable, que cambiará la forma de percibir los hechos narrados. Nadie escapará de este punto de no retorno. El sacrificio, la dedicación profesional, la ética y la falta de esta, así como un escenario de posguerra en el que solo sobreviven socialmente los más capacitados y, en ocasiones, faltos de escrúpulos, son los pilares de esta exquisita narración que entra de lleno en la psique de unos personajes que tienen que soportar grandes cargas y responsabilidades.
Luis Prat ha urdido una trama clásica, con unas voces y una narración adecuada a un tiempo novelesco, en donde las formas, el argumentario y las explicaciones son tan importantes como el fondo del asunto. Unas voces que suenan a otro tiempo y que están curtidas por los duros acontecimientos que vivieron. El tono se ajusta al tiempo y a los personajes narrados, de esta manera es mucho más fácil entrar en la historia y en la voz de su argumentario. La descripción pormenorizada de los acontecimientos también nos retrotrae a un tipo de narración que se va perdiendo, en la que el contexto explicativo coge fuerza en contraposición a la aceleración y el impacto.
RESEÑA: PINCELADAS DE HARMONÍA.COM – JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ JUAN – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2024.
TÍTULO: PINCELADAS DE HARMONÍA.COM.
AUTOR: JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ JUAN.
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EDITORIAL: CÍRCULO ROJO, 2024 – WEB
PÁGINAS: 216.
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– SINOPSIS –
Si alucinaste con Pinceladas de Harmonía y su continuación Pinceladas de Harmonía.Con, a buen seguro lo volverás a hacer con Pinceladas de Harmonía.Com, la obra que completa la trilogía. En ella, el orfebre del lenguaje que es José Luis Fernández Juan vuelve a dar rienda suelta a su innovador estilo literario rebosante de humor afilado, efervescencia lírica y enigmática cadencia. Imagina un mundo donde las palabras se enredan en sueños imposibles, donde el absurdo es la lógica y el lirismo vuela libre. Este libro no es solo una lectura; es una experiencia sensorial, un viaje en el que la alegría de vivir es la brújula, el surrealismo es el mapa y la retórica es la melodía que guía cada paso. Prepárate para perderte en laberintos de ingenio, donde lo cotidiano se viste de lo extraordinario y las risas resuenan en ecos poéticos que te acompañarán mucho después de cerrar sus páginas. Y de paso, disfrutarás de algunas de las frases más bellas que nunca hayas leído.
– AUTOR –

José Luis Fernández Juan (JLFJ) nace en Valencia el día en que John Lennon compone “Strawberry fields forever” en Almería. Concluye los estudios universitarios licenciándose en Filología Valenciana y Filología Hispánica por la Universidad Literaria de Valencia. En 1996 se activa en el colegio de Nuestra Señora del Pilar de Valencia, donde continúa ejerciendo hasta la fecha labores de profesor y educador impartiendo docencia en la ESO y Bachillerato en asignaturas como Lengua y Literatura Española, Valenciano o Comentario de Texto. De sólida formación humanística estima sobremanera a los Marianistas y a su ideario. Apuesta decididamente por la educación integral de la persona, formando a alumnos en valores como el sentido de la libertad, el respeto, el espíritu de colaboración, la verdad o la defensa de la esperanza. Gran admirador de la época dorada de la música pop española (1ª mitad de los 80). Conjuntos como Tequila, Trastos o Los Nikis siguen siendo adalides en sus preferencias si bien nunca ha dejado de rendir pleitesía a clásicos del siglo XX como Luis Aguilé, Vainica Doble, Beatles o ABBA y a realidades del XXI como Luis Tseng o Rosalía. Siente veneración por genios del humor absurdo como Jardiel Poncela, Ramón Gómez de la Serna, Gomaespuma, Pepe Macías, Matías Prats Luque o Les Luthiers. Siempre ha pensado del humor que es la segunda palabra más hermosa de nuestro idioma. Su innata curiosidad artística le ha llevado a participar en campos de diferente calado como el teatro, el cine o la publicidad.
Ha dirigido obras teatrales colegiales como “Abracadabrante” (1999), “Entremés psicodélico”(2001), “Entremés caleidoscópico” (2002) o “Esto no tiene remedio” (2004). Ha colaborado como ensayista en “El camino del corazón solidario” (2012). En 2014 publica la sorprendente novela “Pinceladas de Harmonía”. En 2015 participa como actor en la compañía de teatro T-Teatre con la obra “Sweet Home Transilvania”. En 2017 actúa en la obra escrita, dirigida e interpretada por Vicente Marco Aguilar “Pinceladas de Jarmoni en Praga”. También actuarán juntos en la obra “Analepsis, prolepsis y veleidades varias”. También en 2017 publica el delirante ficcionario,”El diccionario de JLFJ”. En 2018 participa en la antología de poemas “Versos descubiertos” con “Serendipia etérea”. En 2018 interpreta con el músico Fernando Contel la obra de 11 actos “Pinceladas de Humor y Harmonía”. También participarán juntos en la serie de 11 actos “El diccionario de JLFJ”. En enero de 2019 la revista argentina “Realidades y ficciones” en su especial 10º aniversario selecciona a José Luis Fernández Juan entre los autores hispanoamericanos más destacados de estos últimos 10 años, a partir de su obra “El diccionario de JLFJ”.En 2019 participa en “Tinta de luna” con su poema “Mement0s lunares”. En diciembre de este mismo año 2019, publica “Pinceladas de Harmonía.Con” la continuación de “Pinceladas de Harmonía”, con el que obtiene el premio de “L¡bro del año” por Forolibro. En febrero del 2020 interviene en la primera de las sucesivas y anuales obras surrealistas “Hasta los huevos de Dalí”. “Entrevistas de coral y verde menta”, su cuarta obra, se publica en noviembre de 2021. En diciembre del 2021 participa en el proyecto “Las patrullas de la RAE”. En diciembre del 2022 verá a la luz su obra, “Entrevistas, sonrisas y serendipias”. En octubre del 2023 aparece “El segundo diccionario de JLFJ”. En diciembre del 2023 se presenta en el Ateneo Mercantil de Valencia el libro “101 relatos de la enseñanza” en el que José Luis aporta su relato “Vernon, Beatles y Pegamoides”. La trilogía harmoniense la completa con “Pinceladas de Harmonía.Com”, en noviembre del 2024. Ha firmado libros en la Feria del libro de Valencia: con “Pinceladas de Harmonía” en la 50 edición (2015), con “El diccionario de JLFJ” en la 53 (2018) y con “Entrevistas de coral y verde menta” en la 58 edición (2023).
– GUSTARÁ
A los fervientes seguidores de Harmonía. Es para todos aquellos que seguirían a estos personajes quijotescos, bohemios y berlanguianos de Harmonía hasta el mismísimo cadalso, si es preciso. La presente obra es para aquellos que disfrutan con narraciones que se salen de los marcos, modas y clichés establecidos. Los que tengan alma de Nivola y de verso libre hallarán aquí un producto de erudición juguetona y marcado estilo despojado de reglamentos y tijeras de editor.
– NO GUSTARÁ
Al que va al pan pan y al vino vino. Al lector que circunscribe sus lecturas a géneros y formatos estancos en los que prefiere que no se escapen mixturas ni baipases. Harmonía es libérrima y no se pliega a la generalidad del bestsellerismo imperante. Es por ello que puede sufrir un encasillamiento y una lucha en minoría contra los grandes gustos y corrientes literarias. No todo lector está hecho para esta propuesta.
– LA FRASE 
«En el taller de la familia Léxica, todos los miembros de la misma no paran de concebir obras vanguardistas que reivindican el prevalente territorio de fantasía. Cada cual crea a su ritmo. El padrísimo padrísimo Gascón, el Artista, aporta el valor añadido bendecido; la matriarca Yeni, la Artesana, aporta avances tecnológicos lógicos; Paladín, el Artístico, aporta aventuras inmersivas subversivas y la hija Omara, la Artesanal, aporta propuestas éticas cibernéticas. De todas formas, como auténticos artistas vanguardistas que son, los roles pueden intercambiarse y Yeni puede aportar aventuras inmersivas subversivas, Omara, valor añadido bendecido; Gascón, propuestas éticas cibernéticas y Paladín, avances tecnológicos lógicos. —Hay obras que tienen valor y obras que tienen precio. Las obras de la familia Léxica no tienen precio».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: Pinceladas de Harmonía.com. El cierre de la trilogía libérrima de Pinceladas. Solo apta para gourmets y auténticos jugones de la literatura. En esta pieza inenarrable e irremplazable del primo hermano del maestro Mastropiero se juntan los personajes de Amanece que no es poco con el teatro surrealista de Max Estrella. Y es que no tenemos más remedio que quitarnos el cráneo ante este ejercicio circense de tres pistas que nos plantea el autor. Una última pieza, un postre brindado al sol y sombra de las musas de la prosa poética, del engranaje gramatical, del estoicismo del dardo en la palabra. En el mundo de Harmonía se aglutina lo mejor de cada casa, un plantel desquiciado y huérfano de ataduras que antepone su fórmula mágica al libreto encorsetado de guionista de Netflix que se debe a la exigencia de sus espectadores. Hasta hay algún pequeño homenaje metaliterario al resto de la obra del autor. La cuarta pared se demuele para abrir el concepto de conversación con el lector al tiempo que se le guiña el ojo en cada esquina. A cada golpe de efecto, el lector tendrá que imaginar un «badabum chisss» propio de espacios de monologuistas anglosajones que en este caso quedarán en el silencio de la complicidad entre la obra y él. La diferencia entre el ejercicio oral y el leído es que la medio sonrisa socarrona asaltará al lector en cada media verónica de pase de página. El juego literario, la causa y el efecto asaltarán al lector en cada recodo del camino. Y como en todo juego habrá que atenerse al reglamento del autor y, tristemente, ser consciente de que, como ser omnisciente sobre el papel que es, no seremos capaces de pillar todos sus crochés. Aquí la tijera editorial no ha conseguido desechar el montaje del director para ofrecer únicamente un bonito regalo con lazo pomposo a juego, directo para el consumo de masas famélicas de dopamina cortoplacista.
Harmonía es una pecera transparente donde asomarse. El problema viene después. Desde la aséptica sequedad del exterior seremos incapaces de captar al mismo tiempo todo lo que ocurre en su interior cambiante. Son muchas las escenas que se suceden al mismo tiempo. En este Jardín de las delicias hay demasiado movimiento lingüístico, referencial, erudito, gordiano y relacional como para despistarnos con facilidad a la que giramos la cabeza hacia la taza de Cacaolat. A José Luis Fernández Juan le presuponemos consciente de ello. Él sabe que golpea donde más duele. En la exigencia que pide al lector. El juego está servido. El viaje no es un camino de rosas bestselleriano. En cambio, quien entre aquí y abandone toda esperanza de ser guiado y seducido por las luces de neón de la industria, encontrará un microclima abonado y mullido para quienes se atreven a probar platos con una venda en los ojos o a caminar por un sendero de montaña de final incierto. Harmonía es inabarcable porque ni siquiera sus topógrafos han conseguido limitar sus lindes. En un extraño fenómeno de sístole y diástole que solo ocurre allí, las fronteras se ensanchan y se encogen al ritmo de sus personajes polifacéticos y poliquísticos. Harmonía no es mensurable. Es indómita, cambiante y fractal. Es lo que es y así la tenemos que querer. De haber, hay hasta balompié.
Pinceladas de Harmonía.com se lee del tirón (o a tirones, dependiendo del tiempo disponible del lector). Sus veinte capítulos nos llevan (nos mecen) de un lugar a otro, de una escena a otra, con brío, determinación, desternille y alma de Nivola, hacia un horizonte que narra circunstancias del día a día por la cara A, pero que encierra un complejo mundo subterráneo en su cara B. Ambos mundos se interconectan para que el lector llegue a enternecerse con este plantel de almas en alegría (despenalizadas) que miran a la vida con ojos diferentes a los que acostumbramos a ver el resto de mortales en nuestro día a día de rellanos chillones, chapucerías de Telecinco y carreras de la rata.
Destacan en esta obra el tratamiento de la creatividad, el arte, la innovación y la capacidad de invención. De esta manera se entiende cómo su contenido puede pivotar entre festivales de música, desfiles de modelos, campañas de publicidad, concursos de gastronomía, obras de teatro, torneos de fútbol, presentación de libros, pintores, músicos o ludotecas. La creatividad y la búsqueda de nuevas formas, talentos y exploraciones artísticas son los cimientos de la presente obra. A partir de ahí se abren las aventuras y desventuras de sus personajes.
Las pinceladas de José Luis Fernández Juan picotean de un buffet infinito de embrujos lingüísticos y recursos creativos. Se puede intuir por dónde entra, pero difícil adivinar por dónde saldrá. Birlibirloque de pico y pala. Los límites imaginativos del comandante de la Enterprise llevarán al lector por vericuetos y retuertas de toda condición. En el mundo de Harmonía se desata un Big bang de consecuencias impredecibles. Incluso podríamos llegar a pensar que los personajes que aquí se baten en fulminantes duelos dialécticos hayan secuestrado al propio autor y que este esté pidiendo auxilio desde lo más profundo de las páginas de su obra para que sea rescatado antes de que sea demasiado tarde y Harmonía lo fagocite para siempre. Tampoco descartamos que dicho ajusticiamiento sea justo castigo por haber dado vida a unos personajes tan singulares y excéntricos que no se conforman con el límite marcado en el papel.
HASTA MAÑANA SI DIOS QUIERE – ALFREDO DE BRAGANZA – AUTOPUBLICACIÓN, 2023.
TÍTULO: HASTA MAÑANA SI DIOS QUIERE.
AUTOR: ALFREDO DE BRAGANZA – WEB – TWITTER – INSTAGRAM – FACEBOOK
EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2023.
PÁGINAS: 275.
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– SINOPSIS –
Una madre desaparecida. Un oscuro secreto enterrado. Desafía tus miedos en este intrigante thriller.
Blanca, una joven estudiante de Psicología, viaja a un pueblo del norte para buscar a su madre, desaparecida en misteriosas circunstancias. Sin embargo, los vecinos insisten en que solo se ha ausentado por unos días.
Ella lucha por conocer la verdad que se oculta y descubre revelaciones completamente inesperadas. Pero extraños sucesos y sombras acechan en cada esquina.
Un plan maquiavélico se cierne sobre Blanca: alguien parece dispuesto a hacer lo necesario para detenerla. El alcalde, el farmacéutico, la dueña de la tienda de alimentos, un hostelero, una profesora jubilada… A medida que se van conociendo, estas personas van tomando actitudes cada vez más extrañas y la situación da un giro aterrador. Un guardia civil se une al enigmático elenco, pero ¿en quién puede confiar realmente Blanca?
Atrévete a sumergirte en este thriller donde nada es lo que parece.
– AUTOR –
Alfredo de Braganza es ganador de premios internacionales por su faceta de guionista, productor y director de cine.
Ha viajado a diferentes países y ha trabajado en diversos ámbitos. Durante los últimos 15 años ha vivido en la India. Su largometraje documental en lengua hindi Smoking Babas Holy Men of India, se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Madrid. Su largometraje en lengua tamil Maayan The Fisherman, fue nominado a mejor película independiente en Estados Unidos; una producción que le convirtió en el primer español en realizar un largometraje en la India, en celuloide y en lengua nativa. Su documental sobre el boxeo indio, Boxing Babylon-The Story of Olympic Deva, fue premiado en Noruega y en prestigiosos festivales internacionales del sur de Asia.
Ha vivido en la India, donde pasó meses en un viaje nómada por todo el país recorriendo todos los estados en trenes, autobuses locales y furgonetas. Esa experiencia de encontrarse durante tanto tiempo con cultos y costumbres, credos y culturas, creencias y lenguas, le hizo adquirir un inmenso conocimiento sobre los hábitos de vida, los sistemas geográficos, sociales y la diversidad lingüística que definían a la India.
Braganza es autor finalista del Premio Literario Amazon Storyteller con la serie David Ribas, compuesta de 22 novelas hasta la fecha. Su última novela es el thriller JUSTICIA PARA UN MUERTO. Si no has leído anteriormente ninguna de sus obras, esta será un gran comienzo. Braganza nació en Alicante. Acreedor de premios internacionales por su faceta de guionista, productor y director cinematográfico, ha viajado por diferentes países y trabajado en diversos campos. Durante muchos años ha vivido en la India. Inicia su carrera literaria con una biografía novelada, sorprendiendo a los lectores por sus singulares dotes narrativas y poderosa imaginación. Posteriormente, confirmó su talento con varias obras en las que se desmarca de su trayectoria inicial con el género del thriller. Actualmente, trabaja en su siguiente novela.
– GUSTARÁ
A todos aquellos lectores que, por gusto personal o tiempo disponible, prefieren ir al grano con una trama de thriller negro psicológico de desapariciones, ocultaciones, medias verdades, intereses maliciosos y gente de poco fiar. También será del interés de todos aquellos que disfrutan con las tramas que se suceden en pequeñas comunidades, donde los odios atávicos se incardinan en el tiempo y se llevan por medio a los menos curtidos.
– NO GUSTARÁ
No será del interés de aquellos que huyen del thriller psicológico contemporáneo. Tampoco será para los seguidores acérrimos de este género, pero con altas dosis de negrura, sangre y bajeza. Hasta mañana si Dios quiere no llega a la dureza límite de la novela negra escandinava. Se le podrá quedar corta a aquellos lectores que dan una importancia notable a la compleja creación de personajes y a las descripciones pormenorizadas de escenas, parajes y secuencias de acción.
– LA FRASE 
«Hasta mañana si dios quiere,
que descanses bien.
Llegó la hora de acostarse y soñar también.
Porque mañana será otro día,
hay que vivirlo con alegría.
Todas las horas del día
hay que pasarlas muy bien».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar Hasta mañana si Dios quiere, de Alfredo de Braganza. Un thriller de misterio y entramado de ocultación e intriga en una pequeña localidad norteña, donde los secretos y el celo al visitante harán las delicias de los lectores. En esta ocasión, Alfredo de Braganza nos introduce en el mundo rural de los misterios endogámicos que se ciñen a la lógica folclórica y retorcida de sus gentes. En los lugares pequeños y apartados nadie puede escuchar tus gritos. Blanca, la protagonista de la presente novela, llega a una pequeña comunidad. Un lugar que ha sido transitado por muchos autores para circunscribir sus argumentarios a un reducido grupo humano anclado en su enclaustrante realidad. Sin ir más lejos, un maestro del género, Stephen King, estableció Derry, Castle Rock, Gatlin o Chester´s Mill entre otras localidades donde ejemplificar esta representación de su pequeño teatro del mundo. También tenemos los ejemplos de Macondo, Elizondo o Comala. En los pueblos pequeños la chispa de la pólvora salta con mayor facilidad que en las grandes urbes.
La protagonista llega a la pequeña localidad en busca de su madre desaparecida. Es entonces cuando surge un abanico muy variado de personajes que esconden sus verdaderas intenciones o ponen palos entre las ruedas. Blanca deberá confiar en alguien para la resolución del misterio, pero ¿en quién confiar?, en un entorno de medias verdades, secretos velados e intereses ocultos. El lector irá de la mano de la protagonista, le acompañará en la búsqueda y sufrirá los embates y los giros que le tiene reservada la narración. Blanca tendrá que hacer de tripas corazón para no caer en la desesperanza en un momento vital en el que un pequeño traspiés le podría hacer caer definitivamente en el abismo de la perdición personal. Comenzarán una serie de pesquisas y entrevistas con los vecinos, amigos y conocidos de la desaparecida. Tanto la protagonista como el lector se irán haciendo un esquema y composición de lugar de cuál es el papel de todos ellos, así como de la pieza que desempeñó la desaparecida para su abrupta aparente marcha.
Llegará el momento del enfrentamiento contra el propio raciocinio y la estabilidad mental. La noche traerá sonidos de otro tiempo y dudas sobre la realidad o la ficción de lo que acontece. El lector irá formando sus cábalas para posicionarse en un plano o en otro. ¿Realidad, fantasía o luz de gas? ¿Qué se esconde tras el acoso psicológico que levita por las silenciosas calles del pequeño reducto rural? Cuando los sentidos empiezan a fallar, la mente se desestabiliza y comienza un juego entre entrar en la camisa de fuerza y desentrañar el ovillo de lana que atenaza las almas de los habitantes. Darán inicio entonces los crujidos, los ruidos nocturnos, las corrientes de aire y las puertas que chirrían. Todo el entorno se ciñe opresivo, sospechoso y poco colaborador. La protagonista no tendrá más remedio que arremangarse e ir al fondo del asunto de la desaparición de su madre. Blanca se moverá entre la locura y la profunda convicción de la misión que está desarrollando.
Hasta mañana si Dios quiere cuenta con un ritmo alto de acontecimientos y diálogos. El autor no entra tanto a recorrer las calles de la pequeña localidad con profusión de detalles, como a situar las diferentes relaciones personales de sus habitantes. La velocidad de lectura es directamente proporcional al número de situaciones que se suceden de día y de noche. El lector no tendrá más remedio que pasar página tras página para intentar averiguar qué se encuentra tras la mascarada de muchos de los personajes que aquí se reúnen, ya que siempre hay intereses ocultos que es mejor no desvelar al visitante.
Con varios guiños a películas de todos conocidas, Hasta mañana si Dios quiere se interna por la senda del thriller psicológico donde siempre planea la dualidad del abismo con la delgada línea entre la cordura y la locura. ¿Conspiración o paranoia?, ¿Fenómenos paranormales o científicamente explicables? Alfredo de Braganza nos trae una novela de presión social e intereses ocultos en una pequeña localidad. Sin tiempo para la introspección profunda o para descripciones pormenorizadas, la presente novela pone la directa en lo referente a los acontecimientos que se suceden. Sin entrar en casquerías ni escabechinas gráficas, habrá tiempo para todo, desde las conversaciones investigativas, pasando por los más abyectos actos de poder y dominación. Hasta que la verdad salga a la luz habrá tiempo y espacio para todo tipo de intrigas y caracterizaciones.
Hasta mañana si Dios quiere es una novela rauda y vibrante que va al grano, no se detiene en circunloquios, divagaciones ni vías secundarias. Va a lo que va. Pone en un primer plano la maldad humana que no tiene límite cuando se trata de apoderarse de lo ajeno. La envidia y el mal se ponen de manifiesto en esta oscura narración sobre personajes que no tienen límite ni miramientos con el prójimo.

TRAS MIS CAPAS – CARLOS VERA – KABO & BERO EDICIONES, 2024
TÍTULO: TRAS MIS CAPAS.
AUTOR: CARLOS VERA – INSTAGRAM – (X)TWITTER – FACEBOOK – WEB
EDITORIAL: KABO & BERO, 2024 – WEB
PÁGINAS: 95.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
«Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido» es la definición que la RAE da al concepto de empoderar. Este poemario es, ante todo, un dispensario de empoderamiento con píldoras de abrazos, empatía y actitud a través de todas las capas de nuestra identidad. Del mismo modo que el planeta que habitamos, nuestra esencia también conlleva distintas capas. Es por ello que Carlos trata de comprender las suyas propias y de abrazarlas. Corteza, manto y núcleo son su recorrido ensalzando entereza y vitalidad. Desde lo más obvio y a veces superficial como el entorno, los presagios o las casualidades hasta lo más profundo e íntimo como la libertad, la ternura o los deseos, pasando por la evitación, las dudas y la supervivencia; estamos ante un viaje a nuestro centro. Con ‘Tras mis capas’ de Carlos Vera visualizamos un mundo lleno de color, pluma y apoyo que podemos alcanzar.
– AUTOR –

Filólogo y traductor. Docente por convicción desde hace quince años, escribe sobre el ser, la necesidad de compartir, de asumirse, de analizarse, de tratarse, de aceptarse y de crecer. Su escritura es un trayecto de autoconocimiento que él mismo describe como ”terapia catártica”. Cada palabra forma parte de su exploración personal, reflejando una constante búsqueda de comprensión y evolución. La enseñanza y la literatura para Carlos son actividades inseparables, por lo que sus líneas son un ciclo continuo de aprendizaje. La edición revisada de un poemario anterior conforma Tras mis capas, donde la reivindicación de la pluma es el arma primordial. Además de varios poemarios autopublicados, cuenta con el cuento ilustrado publicado en 2020 sobre diversidad familiar, ¡Me encanta mi familia! (Editorial Círculo Rojo).
– GUSTARÁ
A los lectores de poemarios que juegan con la tabla periódica de la retrospección. Será del interés de aquellos lectores que prefieren la condensación de elementos y propuestas a los mil giros narrativos de obras mucho más extensas. Tras mis capas es para todos aquellos que alguna vez se han parapetado detrás de mil escudos hasta que han llegado a la conclusión de que, llegados a determinado punto vital, no hay defensa posible que no implique desenvainar la espada. Lectura ideal para desenmascarar a los muchos que tiran la piedra y luego esconden la mano.
– NO GUSTARÁ
Por supuesto, a todos aquellos lectores que no gustan de poemarios, ya sean de los que se ciñen a las estrictas medidas de la métrica o cuentan con versos libres. Tampoco será el objetivo principal de los amantes de la novela o de aquellos que prefieren leer en diagonal a velocidad de crucero con el piloto automático, en lugar de ir desgranando conceptos e hilvanando narrativas personales. Los que se apellidan Fobos tampoco tendrán aquí su patio de recreo.
– LA FRASE 
NO PARES, NO FRENES
Si decides hacer algo:
no pares, no frenes.
Llega al final;
de otro modo,
ni siquiera lo intentes.
Si decides hacer algo:
no pares, no frenes.
Quizás implique
algunas pérdidas
—o múltiples—,
cuerpos a los márgenes:
novios, amantes,
compañeros, parientes…
Culmina y llega. (sigue…)
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar, Tras mis capas, de Carlos Vera, pero antes de «desplumarnos» con él, querríamos comentar algo sobre el aspecto formal de la obra. En ocasiones, dejamos estos comentarios para el final y se nos pasan. Pero esta vez es de justicia exponerlo, incluso al principio del todo. La edición de la presente obra, a pesar de su aparente sencillez, es muy notable. El trabajo en todos los aspectos es muy destacable, a la altura de cualquier editorial de renombre (aunque, incluso, son estas mismas las que, en ocasiones, ofrecen terminados apresurados y de calidad cuestionable). Kabo & Bero ediciones presenta un trabajo muy bien editado, maquetado e ilustrado. El gusto por el detalle siempre es una buena noticia, en tiempos de corta/pegas, fotocopias creativas y apresuramientos de imprentas y publicaciones.
Tras mis capas, habla de la desnudez progresiva de una matrioshka que siempre trata de superponer capas antes de que el exterior pueda observar su reducida y desabrigada alma. No hace falta recordar la metáfora universal de El patito feo de Hans Christian Andersen para hacernos una idea de lo que aquí encontrarán los lectores. Aunque en nuestro juicio aquí no se habla de fealdad, sino de algo mucho más hiriente y desasosegante. El señalamiento no suele venir por ser simplemente feo, sino por algo que produce mucho más daño: ser distinto. En un mundo regentado por mayorías estadísticas, aquel que se sale del juego de los percentiles es ignorado en el mejor de los casos y, en el peor, puesto en el disparadero. Los motivos sociológicos y personales para que esto ocurra son variados y complejos, pero lo que no cambia es la división entre los que señalan con el dedo y los que son la diana de las burlas y el centro del desprecio. Las razones para este comportamiento son de toda índole: la envidia al compañero de clase o del trabajo que es más brillante que uno, el resquemor por aquel que tiene gustos personales o artísticos minoritarios, el miedo originado por aquel que tiene un credo, orientación sexual u opinión política distinta a la mayoritaria de su entorno, sociedad o círculo familiar… Aquel que, por naturaleza, o por profundas convicciones personales opta por salirse de la vía principal, es, en ocasiones, vilipendiado por sus congéneres que viven de escrutar la astilla en el ojo ajeno en lugar de atender a la viga en el propio. Algunos están siempre prestos a tirar la primera piedra, aunque tengan un cuarto oscuro lleno de pecados a sus espaldas.
En el presente poemario libre de métricas, corsés y normativas literarias, el autor hace un recorrido personal de fuera hacia adentro. Un camino jalonado de descubrimientos, rasgaduras de vestimentas, palabras que salen con un timbre de voz y que regresan tamizadas por la experiencia que da el eco devolutivo de la montaña y tantos pasos en falso como victorias tras superar los charcos más profundos. Ya decía Antonio Machado que solo recordaba la emoción de las cosas. Esa es la emoción de Carlos Vera bogando por este incierto y proceloso camino de conocimiento personal. Cual juego de la oca, el autor va de fuera hacia dentro, enroscándose progresivamente, dejándose llevar por la corriente, cayendo en casillas en las que frenarse, experimentar y seguir caminando. Si las fuerzas, el ánimo y el descubrimiento han sido suficientes, finalizará su singladura en una casilla central donde le aguarda un cisne blanco de abundante y esplendoroso plumaje.
Corteza, manto, núcleo externo y núcleo interno. Con alma expedicionaria al estilo de Otto Lidenbrock, Carlos Vera se interna a tientas en las sombras con un pequeño farol como compañero y una pluma para anotar todo lo que le rodea. Y ahí, despojado de lo mundano, se interna bajo tierra para escuchar el goteo inclemente de las cavernas, prácticamente inmutables al tiempo. Será allí, en la soledad de las sombras, donde desarrolle todo un arco de introspección que le lleve a un nuevo estado de vibración interior. En un estado de profunda reflexión como el que ya experimentó Jean Baptiste Grenouille, el autor regurgitará, cual escritura automática, un dosier de notas afines y furia contenida que al retomar al mundo compartirá con todo aquel que le preste un poco de su tiempo.
Tras mis capas, a pesar de tener formato de pasatiempo ligero, merece ser leído con la atención con la que se ha escrito. Es significativo contemplar los vaivenes que pega el autor cual curvas cerradas de las montañas rusas. Es precisamente esas subidas y bajadas lo que le da realismo a su harakiri personal. Este desentrañamiento es precisamente a lo que tiene que estar atento el lector. Sucede mucho en poco espacio. De lo literal a lo metafórico, de lo carnal a lo fraterno, de una tarde de ira a un recogimiento de peli y manta, de enarbolar el escudo de la protección a blandir el arma vengativa, de tirar piedras a recibirlas, de caer al barro a volar alto, de quedarse sin batería interior a encender la pira más luminosa de la noche.
En una sociedad que se atropella a sí misma corriendo como pollo sin cabeza y que intenta abandonar en las cunetas del camino a los que no se unen a sus discursos de masas, es importante poner atención y tiempo a todos aquellos que alzan la pluma en lugar del ladrillo. Los que son dueños de una voz experimentada en mil batallas tienen el derecho a poder colocar su mensaje muy por encima de aquellos que viven de la impostura del vocinglero envidioso de una tertulia televisiva. En muchas ocasiones la envidia corroe tanto que vacía la vida de aquellos aquejados de esta enfermedad. Y la envidia se torna en odio, y el odio en enfrentamiento. Las soluciones las tendrán que aventurar los expertos en la materia, pero de lo que sí podemos estar seguros es que enderezarse, seguir caminando recto y sobrepasar la lluvia de verduras podridas que muchas personas conservan en sus cabezas es la mejor opción. Como dijo Hunter S. Thompson «La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!». Si hay que desplumarse por el camino de la vida para llegar a dondequiera que haya que llegar, será mejor así, mejor que mantener incólume la carcasa con las plumas nuevas y sin estrenar… Además, siempre podemos contar con el comodín de llegar a ser como el Ave Fénix y volver más fuertes para pavonearse ante todo y ante todos.
Ya te dice Yoda que lo hagas o que no lo hagas, pero que no lo intentes. Se dice que es mejor morir de pie en lugar de vivir siempre arrodillado… pero ¿cuál es el precio a pagar por no rendirse?

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